La ortodoncia permite corregir la posición de los dientes y la mordida mediante un diagnóstico y una planificación individualizados.
Falta de espacio y dientes fuera de posición.
Separaciones entre los dientes que requieren evaluación de su causa.
Mordida abierta, profunda, cruzada y otras alteraciones de la relación entre las arcadas.
Rotaciones, inclinaciones o desplazamientos que requieren movimientos específicos.
Ortodoncia como parte de rehabilitación, implantes u otros procedimientos.
Lo importante no es elegir primero el aparato, sino determinar qué debemos corregir y qué movimientos necesitamos. La planificación busca una mordida funcional, dientes en una posición estable y un resultado estético acorde a tu caso.
Integramos estos registros para definir objetivos, movimientos necesarios, alternativas y limitaciones del tratamiento.
Control continuo de los movimientos mediante arcos y auxiliares.
Secuencias de férulas removibles diseñadas para realizar movimientos previamente planificados.
Elásticos, resortes, expansores, TADs u otros recursos cuando el movimiento lo requiere.
Las herramientas digitales nos permiten analizar el caso con mayor detalle, planificar movimientos en 3D y anticipar algunas dificultades antes de iniciar el tratamiento.

Una simulación digital es una herramienta de planificación, no una garantía del resultado clínico.
No existe una respuesta universal. Ambos sistemas pueden ser adecuados cuando se utilizan en el caso apropiado. La elección depende de los movimientos necesarios, la complejidad del tratamiento y la colaboración del paciente.
No. Existen movimientos y situaciones clínicas que pueden ser más difíciles de realizar únicamente con alineadores o que requieren auxiliares adicionales. La planificación determina si son una opción adecuada.
Depende del problema que queremos corregir, la cantidad y complejidad de los movimientos, la respuesta biológica y la colaboración del paciente. La duración se estima después de realizar el diagnóstico.
La necesidad y el tipo de radiografías dependen del caso. Los registros se solicitan cuando aportan información necesaria para diagnosticar y planificar el tratamiento de forma segura.
Sí. La edad por sí sola no impide realizar un tratamiento. Es especialmente importante valorar la salud periodontal, condiciones dentales existentes y objetivos antes de iniciar.
La retención forma parte del tratamiento después de la fase activa porque los dientes mantienen capacidad de movimiento a lo largo de la vida.